Boletín Vida y Misión (Enero – Febrero 2017) Destacado

22 Febrero 2017, 12:00 am
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Boletín Vida y Misión (Enero – Febrero 2017)

Las  palabras  de  Jesús en  Lucas  4:  16-21; Marcos  1.15,  son  una declaración  rotunda, contienen una certeza, o Dios  dice  la  verdad o miente, no hay otra opción.  Son  palabras que  hablan  de  un tiempo  que  se inaugura  para  ser vivido  bajo  la soberanía  y  el  poder de  Dios.  Nos  corresponde  como  lectores experimentar  ahora  los  alcances  de  este  nuevo escenario,  la  forma  en  que  esta  palabra  también entre nosotros es cumplida. 

Toda  manifestación  del  poder  de  Dios  implica, necesariamente,  desplazar  otros  poderes, abolirlos,  expulsarlos,  derrotarlos, despojarlos  de toda pretensión de potestad. Sobre eso se emplaza el poder de Dios  con  todas  las  consecuencias de bien  que  trae  para  los  seres  humanos.  Una manifestación de poder así, implica la opción que tiene  el  Padre  de  liberar  a  su  sus  hijos  de  todo cuanto  les  niega  una  vida  plena,  pasando  por  el corazón, las emociones, el cuerpo, la vida social y la trascendencia de la vida. Dios quiere restituir la vida y la existencia humana, la presencia de Jesús es una primicia para comenzar a experimentar esa bendición,  ya  ahora  se  inicia  un  tiempo  en  que Dios obrará a diestra y siniestra, por todas partes. 

También  en  nuestra  Iglesia  debemos  sentirnos herederos de esta declaración. Somos  invitados a comenzar este año 2017 bajo esa confianza, en la certeza que ya no tenemos que esperar más, que el tiempo  se  ha  cumplido.  En  tanto  Jesús  está  en medio de nosotros Dios hace uso de su libertad y poder para obrar cuanto a él le plazca para el bien de  los  seres  humanos.  Esto  nos  invita  a reconocernos como una  Iglesia portadora de este poder,  no  nos  puede  satisfacer  el  hecho  de constituir  un  grupo  con  tantos  años  de  historia. Nos debe producir identidad el sentirnos parte de una  Iglesia  que  está  para  bendecir  al mundo,  a todos  los seres humanos, para promover el poder de Dios en  todos quienes  se encuentran atados y esclavizados  a  distintos  males  y  fuerzas  que  les
oprimen. 

Así  somos  Iglesia,  como  medios  por  los  cuales transita la gracia con la cual Dios quiere bendecir a otros. Para nada más estamos, ni  siquiera para mantener  las  columnas,  estamos  para  celebrar  y presenciar  el  poder  de  Dios  que  ya  en  estos tiempos, los últimos tiempos, quiere desatar todo. Escojamos  ser  libres,  nuestro  libertador  es  el Señor  Jesucristo, quien  tiene  el Espíritu  sobre  él, uno y otro obran en armonía con el Padre, con tal de  vencer  y  establecer  el  nuevo  tiempo  que  se viene.  Los  que  quieran  vencer  dejen  que  Dios cumpla su palabra en sus vidas. 

Por parte de Dios "el tiempo se ha cumplido", ¿y por nuestra  parte?  Estemos  atentos,  en  oración,  en alabanza,  en  silencio,  en  compasión,  en  espera gozosa. Dios  tiene que hacer algo más en medio nuestro, tiene que cumplir sus propósitos.  


! Que lo haga ya !

Obispo Pedro Correa M.

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