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Taller 5 - La dimensión profética de la educación cristiana y la capellanía frente a las nuevas tecnologías

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Eje: Capellanía y la tarea de educación cristiana frente al desafío de las nuevas subjetividades y las nuevas tecnologías

Título: La dimensión profética de la educación cristiana y la capellanía frente a las nuevas tecnologías

Lic Pablo D. Bordenave, Capellán.

Colegio Ward


Introducción:

En este trabajo buscamos sugerir que frente a los desafíos que nos presenta la realidad, la tarea profética en las aulas de educación cristiana y en las tareas de las capellanías escolares deben ser indispensables. Para esto nos vemos obligados en la primera parte del trabajo definir de qué hablamos cuando hablamos de “tarea profética”

El modelo de “profetismo” para este trabajo lo tomamos del movimiento profético que nos muestra tanto el antiguo como el nuevo testamento.

Si bien debemos reconocer que hablar de “un movimiento profético” como señala Von Rad1 puede conducirnos a un error, ya que nos presenta la ilusión de unidad que no existió en la realidad. No es este el trabajo indicado para profundizar sobre las diferentes formas de profetismo que encontramos en la Biblia, aquí nos limitaremos en principio a dar algunas definiciones sobre esta tarea profética para que nos permitan luego entender qué queremos decir cuando hablamos de tarea profética, y luego en una segunda parte poder poner en contexto dicha tarea con el trabajo de la educación cristiana y la capellanía en nuestras aulas y frente a las nuevas tecnologías.

La tarea del profeta

Nos dedicaremos en esta primera etapa a definir entonces lo que entendemos por profetas. Tomaremos la definición, entre otras, que nos da el biblista argentino Severino Croatto que puede ayudarnos a explicar lo que queremos decir: “[…] el profeta es intérprete de los tiempos […] crítico del pecado y de la mentira de Israel, y concientizador del hombre inauténtico y alienado”2 Croatto nos da una clave de lectura sobre el profetismo en la Biblia que nos puede abrir horizontes de trabajo dentro de nuestras aulas.

Lo primero que señala es que el profeta es “intérprete de los tiempos”. Tal vez aquí tengamos uno de los aspectos irrenunciables de toda tarea educativa, la de proveer al /los alumnos de nuevas formas de ver y comprender sus realidades. Esta es una de las claves también en el trabajo de los profetas.

Habrá que decir que esta interpretación de los tiempos que hacían los profetas no estaba de acuerdo con la lectura “oficial” que hacían los que dominaban, nos dirá Brueggemann: “La tarea del ministerio profético consiste en propiciar, alimentar, evocar una conciencia y una percepción de la realidad alternativa a las del entorno cultural dominante”3.

Esta percepción de la realidad alternativa es construida por el profeta desde su profundo compromiso con los valores del reino de Dios. La idea de un Dios interesado en su pueblo y que busca la libertad de los oprimidos, es clave en la tarea crítica que caracteriza a los profetas. Nos dirá Croatto: “En todos los casos, lo fundamental está en la actitud de fe que permite reconocer el paso de Dios, a través de la inserción en la vida el compromiso histórico”4. Ahora bien, esta conciencia alternativa que el profeta busca generar en quienes lo escuchan será la herramienta con la que criticará desmantelando la conciencia dominante.

Algo que habrá que aclarar prontamente es que el profeta no habla a distancia, de un futuro remoto; muy por el contrario de esto, el profeta dialoga con un pueblo, le da una palabra, que le viene de Dios y en muchas oportunidades, se le impone incomodándolo en muchas oportunidades. Esta palabra está referida siempre con consecuencias directas a su propio mundo y tiempo, al momento histórico que le toca vivir y que él se esfuerza en conocer para poder transformar.

Pero como ya señalamos habrá que conocer este tiempo que le toca vivir para poder transfórmalo desde el punto de vista del reino de Dios y su justicia, ese será el contexto desde el cual el profeta hará su análisis social. No se dejará llevar por los discursos mentirosos del poder de turno, sino que se esforzará en descubrir esas intenciones que muchas veces están escondidas detrás de cortinas de humo fabricadas por intereses muy poderosos y el profeta pondrá incluso su propia vida en riesgo al desmantelar dichas telarañas.

Una de sus herramientas es sin duda esa palabra que le viene de Dios. Brueggemann nos dará un dato que seguro será importante tener en cuenta: “El profeta esta empeñado en una lucha por el lenguaje, en un esfuerzo por crear una epistemología diferente de la que pueda emerger una comunidad distinta”5. Esta palabra será una herramienta de crítica pero también de dinamización, una palabra que descubra, por un lado, las mentiras profundas del modelo imperante, pero que a la vez sea capaz de señalar caminos donde parece que no hay ninguno. La esperanza es creada por palabras.

Marcamos acá dos tareas más del profeta: 1) la de la crítica develadora pero que a la vez sea capaz de generar alternativas al discurso único del poder, que pueda señalar caminos nuevos. La alternativa profética es una alternativa a un mundo social falto de crítica y dinamismo. Nos dirá nuevamente Brueggemann: “Considerar como paradigma de la imaginación profética la formación de una conciencia que constituye una auténtica alternativa a la conciencia monárquica”6

El profeta no tendrá por objetivo “meter miedo, ni amenazar” sino que buscará la forma de expresar su anhelo que nace de su “inconformidad con este sistema”. Será San Pablo quien en su carta a los Romanos nos dirá:

“Por lo tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto.

No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (RVA 95)

Pablo nos llama a no tomar la forma de este “sistema”7 sino a ser transformados, aquí la palabra griega tiene que ver con nuestra palabra metamorfosis. Sería como si el apóstol nos pidiera que seamos “metamorfoseados”, es decir cambiar esencialmente. Este cambio viene por la renovación de la mente (nous), es decir por una nueva manera de pensar, de ver la vida, y aquí la tarea imprescindible del profeta bíblico. Y todo este cambio profundo es para “comprobar” la voluntad de Dios. Como se desprende de este texto esta crítica implica incomodidad, inconformismo con las cosas como están.

2) Pero como también señalamos la tarea del profeta es la de trasmitir esa palabra que sea capaz de construir esperanza, esta esperanza es la negativa a aceptar la interpretación de la realidad que constituye la opinión mayoritaria, nos señala Bruegemann: “Son únicamente las palabras las que hacen posible la esperanza; y cuando la conciencia monárquica de la tecnología hace que cesen las palabras realmente serias está imposibilitando la esperanza”8. No hablamos acá de simple optimismo, sino de la promesa hecha por UNO, que camina con nosotros y que hace amanecer. El profeta con esta palabra es capaz de hacer cantar al pueblo y bien sabe el imperio de turno que cuando un pueblo es capaz de atreverse a cantar es un pueblo que no ha aceptado la definición dominante de la realidad.

Si pensamos en la crítica de Jesús, modelo de profeta por excelencia, al legalismo notamos que no es una simple crítica a una cierta moral que Dios rechaza, en realidad es algo mucho más profundo Jesús critica el fundamental sistema de valores de su tiempo. Dirá Brueggemann nuevamente que:

“La crucifixión no es un acontecimiento extraordinario en la historia de la fe […] Es más bien la plena y cabal expresión de toda la tarea de desmantelamiento llevada a cabo y en la que ha insistido toda la tradición profética desde que Moisés se enfrentó al faraón”9

Será la cruz la garantía de que una crítica eficaz no puede ser llevada a cabo por alguien que busca quedarse al margen de la historia y buscar un lugar seguro donde encontrarse a salvo, sino por alguien capaz de asumir la aflicción, entrar a fondo en la muerte y experimentar el dolor del que es criticado. A la vez que en medio de su historia será también capaz de invitar a imaginar ese Reino de Dios donde hay una mesa que se abre para todos y todas y en esa mesa hay abundancia de pan. Rubem Alves dirá con respecto al uso de la imaginación que

“La práctica de la imaginación es una actividad subversiva no porque produzca actos concretos y explícitos de oposición (que puede hacerlo), sino porque considera provisional el presente y se niega a absolutizarlo. La práctica de una imaginación histórica mantiene en pie la posibilidad de un futuro que no sea continuación del presente”10

La tarea profética de la capellanía frente las nuevas tecnologías.

No hace falta hablar del grooming o el ciberbullyng, como de las tres horas diarias que jóvenes, y no tanto, pasan frente a televisores y pantallas como para darnos cuenta de la urgencia de una toma de conciencia de la necesidad de una mirada crítica de todas estas nuevas tecnologías. Pero será importante dejar bien claro que no pretendo entrar en la "apocalípticos e integrados”, no se trata de anclarnos entre tecnofóbicos y tecnofílicos, como si no pudiéramos pasar de acá, superando este camino sin salida. No es por ahí donde entiendo la crítica profética

Lo que busco proponer con el tema de la tarea profética es un llamado a la toma de conciencia acerca de en principio dos cosas.

La primera esta ligada a la realidad económica social de nuestro continente. Nos señala Bernardo Kliksberg11, que mientras que en América latina en el año 2007 había producido alimento para tres veces su población, el 58% de los niños menores de edad son pobres, y el 36 % de los niños menores de dos años son desnutridos. Sabiendo que la desnutrición en niños menores de cinco años produce: -déficit en el desarrollo intelectual; -enfermedades respiratorias agudas; -enfermedades infecciosas en general y por supuesto la muerte. Indica que según la organización panamericana de la salud 190.000 niños latinoamericanos mueren al año por enfermedades prevenibles ligadas a la pobreza señalando que la neumonía mata 3.000.000 de chicos menores de cinco años en el mundo y que el precio de los antibióticos cuesta 33centavos de dólar. Que el sarampión mata 240.000 niños por año, y la vacuna cuesta 33 centavos de dólar. Noruega consiguió armar un paquete con todas las vacunas juntas al precio de 20 dólares. Sin embargo el gasto en armas en el año 2007 fue de 1.3 billones de dólares.

Y con respecto a la educación nos dice que en nuestra América latina el 37% de los adolescentes entre 15 a 19 años deserta de la escuela. Casi la mitad de estos antes de terminar la primaria y solo 1chico de cada 5 van al preescolar.

Es verdad que últimamente muchos países están dando una fuerte lucha contra estas cosas con políticas mas adecuadas, pero aaquí se da lugar a lo que los autores denominan “brechas digitales”, las distancias que se crean en la Sociedad de la Información entre los “info.-ricos” y los “info-pobres”. La experiencia de observación en una institución educativa pública de mi país permite dejar al descubierto esta realidad. Sin duda los niños asistentes poseen información y accesos a determinados saberes que hace 20 años atrás sus mismos padres no accedieron. Sin embargo la imagen de casi 20 computadoras arrumbadas en el comedor de la misma por falta de una instalación eléctrica adecuada, así como las condiciones generales del edificio central del servicio, dan cuenta de cómo se encarna la brecha digital en nuestra realidad cercana.

No podemos dudar que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en general e Internet en particular, proporcionan una oportunidad inmejorable para una educación de mayor calidad. Sin embargo, y basándonos en lo que nos indican Coll y Monereo (2009) “si no partimos de las diferentes realidades sociales y educativas podemos acabar dando un salto al vacío”12.

La segunda sin duda debe ser la velocidad de los cambios que estamos viviendo a modo de ejemplo pensemos que entre la escritura y la imprenta pasaron unos 5000 años, entre la imprenta y el cine y la radio 350, entre el cine la radio y la televisión 50, entre la televisión e Internet 35, entre Internet domiciliaria y la móvil 15 años. Este vértigo en el que vivimos todo el tiempo no debe ser descuidado en el análisis profético de nuestra sociedad. Quizá sea, aparte del ruido tema en el que no entraremos acá, la rapidez el otro elemento con el que se sofoca la subjetividad. El tiempo hoy es rapidez, velocidad. En el campo del periodismo, por ejemplo, lo que rige es la instantaneidad, ya no importa si se puede o no chequear la fuente de la noticia, lo importante es decirlo primero. La información hoy es tratada como mercancía, y como tal es sujeta a las leyes del mercado de la compra y venta, al mercado no le interesa más que los elementos rentables. Es decir que no importa lo verdadero de su contenido, no se utilizarán criterios cívicos o éticos para dar validez a la información, sino que lo importante es que se venda, se consuma, y para eso habrá que “embellecerla”. Dirá Ignacio Ramonet, en su excelente libro La tiranía de la comunicación: “fascinados por la forma olvidan el fondo”13. Lo que dará valor a una información es la cantidad de personas susceptibles de interesarse por ella, pero este factor nada tiene que ver con la verdad.

Hoy se ha roto aquel viejo paradigma de la modernidad, a mayor información mayor libertad, nuestros chicos poseen hoy acceso a la mayor cantidad de información que jamás un ser humano tuvo en la historia de este planeta, sin embargo están muy lejos de ser libres.

La sobreabundante información a la que nos vemos hoy expuestos es también otra forma de censura porque la acumulación de información amputa información. Ramonet agregará: “La forma moderna y democrática de la censura no es la supresión de la información, es el agregado de información”14

Todo esto nos habla de una sociedad compleja, pero no por esto debemos dejar de preguntarnos ¿en qué se convierte lo político en esta nueva situación en la que nos encontramos? Dirá el filósofo León Rozitchner15:

“Nunca hubo tantos instrumentos de destrucción, tanto control, tanta sujeción de la subjetividad. No podes imaginar siquiera porque el imaginario viene de afuera se mete en vos […] todos los niveles de la relación del poder con la realidad están organizados técnica y tecnológicamente. Este sistema esta hecho para destruir la subjetividad de la gente, impedir el pensamiento, impedir le afecto y por eso la superficialidad”

Esta es una opinión muy en sintonía con lo que venimos diciendo porque señala el hecho de que en esta sociedad “no podes imaginar porque el imaginario viene de afuera” y sabemos que un sujeto que no puede imaginar, ya lo dijimos, es un sujeto que no puede proyectar, no puede pensar alternativas. Y mucho más si este imaginario le viene de fuera, organizado por el poder de turno. Debemos criticar esos nuevos imaginarios creados por el sistema en el que vivimos, y que se nos presenta también en las nuevas tecnologías. Allí la tarea del profeta, la tarea de las clases de educación cristiana en su función profética se hace imprescindible. Una oportunidad a partir de la cual se puedan crear espacios para el debate, para pensar la realidad desde distintos lugares, para buscar articular una nueva “palabra”, una nueva forma de decir que pueda ser crítica de esa otra palabra del sistema, y que a la vez pueda generar esperanza, pueda ayudar a soñar e imaginar otro mundo posible. Clases de Educación cristiana y capellanías profundamente comprometidas con la búsqueda de generar esos espacios donde la imaginación puede tener el lugar que se necesita para recuperar la fe y el compromiso por ese Reino que Dios nos promete.

Quisiera terminar este breve ensayo con una frase de Michel Foucault que creo sirve como muestra final de la propuesta que queremos hacer: “quizá el objetivo mas importante de nuestros días es descubrir lo que somos pero para rechazarlo”16.

15 http://www.pagina12.com.ar/2001/01-01/01-01-22/pag13.htm

16 Dreyfus, H Rabinow, P Michael Foucault: más allá del estructuralismo y la hermenéutica. Nueva Visión, Buenos Aires 2001 p. 249

Bibliografía de referencia

Alves, Rubem Azevedo. Hijos del mañana: imaginación, creatividad y renacimiento cultural. Salamanca: Sígueme, 1975

Amartya Sen y Bernardo Kliksberg. Primero la gente: una mirada desde la ética del desarrollo a los principales problemas del mundo globalizado. Barcelona. Deusto, 2007

Brueggemann, Walter. La imaginación profética. Santander: Sal Terrae, 1986

Coll y Monereo, Psicología de la educación virtual. Morata, Madrid, 2008

Croatto, José Severino Liberación y libertad: pautas hermenéuticas. Edición revisada. Lima: Centro de estudios y publicaciones, 1978

Dreyfus, H Rabinow, P Michael Foucault: más allá del estructuralismo y la hermenéutica. Nueva Visión, Buenos Aires 2001

Ignacio Ramonet La tiranía de la comunicación.. Madrid, Debate, 1998

Von Rad, G. Teología del Antiguo Testamento Vol. II. Pág. 21