Ponencia Rui de Souza Josgrilberg

 

Nuevas tecnologías y  educación

Rui Josgrilberg

Introducción

John Wesley fué un hijo de la modernidad por su valoración de la razón y por su disposición para la tecnología en los comienzos  de la industrialización inglesa. Recibía regularmente el periódico de la academia de ciencias de Londres. Hizo experiencias con la electricidad que empezaba a tener aplicación práctica. Escribió a Benjamin Franklin en los Estado Unidos y le encomendó una silla eléctrica, inventada por Franklin con fines terapéuticos. Y la utilizó largamente  en su atendimiento médico a la población pobre de Londres. Creía en efectos casi mágicos de la electricidad sobre el cuerpo humano. Es considerado uno de los pioneros da electroterapia. Entretanto  fue bastante conservador en educación aun que leyera a Locke, a Rousseau, y a Comenius. Es importante subrayar que en su visión teológica la educación  es tomada como un componente esencial de la salvación y que deve ser desarollada en todo ser humano (y no algo que viene adiciòn ó por simple acción social complementária a la evangelizacion). Al mismo tiempo su interpretación del pecado le previno contra toda forma de educación más liberal: a los njños el los amava profundamente en seguimiento a Cristo, pero les impuso una disciplina espartana con el fin de les salvar el alma.

En nuestros días algunos estudiosos ven la conjunción entre  tecnología y educación enmarcada más por un conflicto que pone en cuestion los beneficios. Tenemos muchos ènsadores que son críticos impiedosos de los rumbos de la tecnología contemporánea. Como ejemplos, los filósofos como Martin Heidegger ó los de la teoría crítica de la escuela de Frankfurt (quizá con la excepción de Feenberg). Por otro lado son muchísimos los que  ponen en la  tecnología la esperanza de un nuevo mundo como Norbert Wiener ó Gregory Bateson, entre otros.

Las reflexiones que hacemos a seguir son un ejercicio de aproximación de una temática que no tiene consenso. Las perspectivas existentes todavía no permiten una síntesis. Ante la tecnología que revoluciona nuestro cotidiano nos quedamos espantados, dudosos, con preguntas enigmáticas, ora eufóricos, ora temerosos, otras veces éticamente confundidos. Creo que vivimos en distintos grados esperanzas, perplejidades y  dilemas.

Nuestro camino será el de ver dos pensadores contemporáneos sobre lo que dicen acerca de la esencia de la técnica;  en seguida, trataremos de la categoría que más nos parece apta para describir la técnica que en la cual vivimos hoy: la ambigüedad; en un tercer punto buscamos la relación entre la technê y la educación y horizontes que se abren.

Un punto que consideramos importantísimo y que no trataremos directamente aqui es el de la constitución de las subjectividades. Pero puedo adelantar que para mi, la constitución de las subjetividades son correlatas de las constituciones del mundo y de los mundos humanos. Así que, mismo que no lo tratemos directamente, vamos estar continuamente preocupados con la formacion de las subjetividades en su correlación con el mundo constituido por la técnica.

1.  La esencia de la técnica

La technê es inherente al ser humano. Para los griegos era una forma de conocer de como se hacen las cosas (con reservas podemos pensar en el “know how” del Inglés).  Entre otras cosas ser humano es homo faber, con una capacidad inventiva y de articular  distintos sistemas que se tranforman en nuevos sistemas para nuevas articulaciones y así cassi infinitamente...Desde los materiales de piedra lascada hasta la computadora ó el satélite, ó los multi-compactos, el ser humano produce herramientas de trabajo. Entre el machaco de piedra y los instrumentales de multimedia existen tanto de discontinuidades como de continuidades. Ambos son frutos de un proceso   de simbolización propio de la humanidad. La simbolización y la techne estan asociadas en la producción de los mundos humanos en su ontogénesis. Ambos tienen principios de racionalidad. Ambos multiplican algunas de las capacidades humanas de acción, pensamiento, poder sobre las condiciones ambientales y las posibilidades. Hay muchos otros elementos que podríamos agregar como, por ejemplo, la materialidad y la inmaterialidad de lo tecnológico, el control ó descontrol del ser humano sobre la herramienta, el juego de poder social que encierra, la modificaciones en el juego de competición que provoca, la simbología social que representa, las posibilidades nuevas que abre para producción, consumo,  dominio, diversión, violencia, etc.

Entre los estudiosos que pensaran la técnica vamos destacar dos: Martin Heidegger y Gilbert Simondon. Los dos presentan modos distintos y polares cuando piensan la técnica. Por eso los ponemos en confronto.

•         Heidegger
Heidegger, entre otras cosas, pensó la esencia de la técnica..Según el solo el que está atento para la tecnicización de la vida puede sentir su peligro. Pero, al mismo tiempo nos recuerda la poesía de Hölderlin: “Adónde está el peligro, crece también aquello que nos salva.” Pero se pregunta, un tanto en la línea de la tradición expectante del dios que viene si aún podemos esperar la salvación con la técnica que estamos produciendo. Estamos pegados a lo útil (util lo que tiene uso) de tal manera que lo esencial inútil ya no nos provoca, ya no nos habla. Y cita el sabio chines Tchuang-Tseu sobre la parábola del árbol inútil (casi la reverso de la parábola del Nuevo Testamento).  En verdad trata-se de no caer en el engaño del inmediatamente práctico en lugar del sin practicidad.  En lugar del útil machado y de la madera se transformó el árbol en lugar de meditación  fundamental de lo inútil.  Según Heidegger hay que descubrir que el sentido de las cosas no está en lo útil. Lo útil sin lo inútil carece de sentido. El sentido  viene de otra parte.

En la técnica contemporánea, Heidegger escribe en 1986, se busca la kubernés griega cómo se tratara de alcanzar  el máximum de automación.  La técnica en sus varios sentidos corrientes tiene que ver con la instrumentación. La instrumentación presente, nos dice Heidegger, incluye un tipo propio de instruere (observen que instrumentum e instruere, instrumento e instruir tienen la misma raíce latina), o sea de agregar a su orden, instalar lo que se instruye como instrumentum. La techné se asocia al hombre condiciones de su ser en el mundo. Con el desarrollo histórico que Heidegger analiza, ya no se trata de la techné en el mundo del hombre, mas del humano en el mundo de la techne ó de la constitución  de la Gestell, un instruere de algo que está puesto (gestellt), y que se desarrolla por si y crea el mundus technologicus, no más como casa del hombre, mas el que determina el hombre en su ser y su conocer. La Gestell es la constitucion de una máquina global. Más específicamente “la técnica deviene co-determinante del conocer” (p.33). Ella ahora nos dice lo que es real y lo que no es (real es el que puede ser medido y technicizado). Lo real es obligado a  manifestar-se en lo técnico. La técnica se manifiesta mefistologicamente cómo irresistible e ilimitado dominio. La lengua tecnológica establece su dominio sobre el lenguaje inútil de la busca de sentido o del lenguaje cotidiano. Según Heidegger ya no escapamos de nos instruirmos por la red tecnológica, y del dialogo por la red, y de estarnos en el futuro todos incluidos más y más en “la mítica red”. Es la Gestell en su progresión imparable. Estamos delante del Golem o simplemente de nuevas posibilidades humanas? Heidegger responde con pesimismo: “ya sólo un dios nos puede salvar.”  La esencia de la tecnología no es tecnológica y ella sólo puede ser entendida por  involucrar el humano con el mundo tecnológico. El humano que tiene su mundo en la técnica se desumaniza. La esencia de la técnica hay que buscarla en lo humano y en lo no util.  Pero, cuando la técnica ya se instaura como mundo autónomo el sentido es instruido por ella y nuestro destino queda determinado por el mal ó el bien de la tecnología hoy. La esencia de la técnica ya no se busca en el humano. La globalización se ha transformado en la máquina global (hoy: Sistema Financiero internacional + tecnologia + producción + mercado + sistemas de control = máquina global).

•         Gilbert Simondon
Un abordaje distinto lo hace  ese filósofo y físico francés en Du mode d’ existence des objets techniques y otras obras importantes sobre la individuación humana. Para Simondon la esencia de la técnica es el limiar ó límite de un modo de ser y y de un comienzo de una nueva amistad entre el mundo y el hombre, un desarrollo de la naturaleza humana, que el propio humano habrá que responsabilizarse realizándola y realizándose. Hay pues que conciliar los efectos negativos con las posibilidades de un humano técnico más humano. La técnica debe ser vista en cada caso como posibilidades. El humano no solo es conciliable con la técnica como es el un  homo faber et technologicus. El tiempo y el espacio son ahora tiempos y espacios instruidos por la técnica.  Espacios y tiempos son transformados tecnológicamente: “escritorio”, “duración”, “habitación”, “biblioteca”, “medios”, tienen hoy significación bastante diferente transformada por relaciones tecnológicas. Somos en nuestro siglo cercados de tecnología de punta por todos los lados. Ya somos tecnológicamente completamente dependientes para sobrevivir.

Simondon, al contrario de Heidegger, busca desmitifica la demonización de la técnica y aclara los aspectos positivos. En primer lugar, la técnica es transindividual, colectiva. Manifiesta lo social. La lectura que este autor hace muestra que es la técnica lo que nos libera para pensar el trabajo y las relaciones sociales de trabajo. Sin la técnica Marx no podría pensar ni escribir El Capital . “Para reducir la alienación…el trabajo debe constituirse en actividades técnicas.” Estamos en la antípodas de los Tiempos Modernos de Chaplin. La tecnología hace brillar materialmente la inmaterialidad de lo cognitivo. Hay una plusvalía   teórica colectiva en la técnica. Además de eso allí donde surgió lo aparato tecnológico socializado de muchos modos el ser humano se liberó de muchas cosas. Así el teléfono, el radio, la televisión, la computadora, el teléfono Móvil, y los tremendos agregados compactos de tecnología, el maquinarlo fabril, son instrumentales poderosos de liberación.  Según Simondon, la mente pública real, más que las instituciones, se realiza hoy  por la técnica y su transindividualidad: la técnica es para el liberadora y el instrumento más fuerte de democratización. Piénsese  en la imprenta por ejemplo, y todos los aparatos técnicos mencionados ya. La obra de Simondon llamó la atención después de su muerte y hoy es referencia necesaria en los estudios de la relación de la tecnología con la sociedad y el individuo.

Estamos entre  antípodas:   la Gestell de Heidegger y el humanismo técnico de Simondon.

2.  La ambigüedad
Una de las categorías más importantes para la comprensión de la técnica es su ambigüedad. La ambigüedad es de la esencia humana (Merleau-Ponty, Tillich), del hablar humano, de la acción humana y de su pensar, de su vivir en el mundo ó de se sustraer a él.  El humano transfiere esa ambigüedad para su mundo y las extensiones de si propio en el mundo. La tecnología no hace sino agravar esa condición por multiplicar-la geométricamente.

La ambigüedad,  ambigüedad latente de  tecnología, es presente en todo momento en que es producida ó es operante. En una primera vista podríamos pensar que ora pueda ser utilizada para el bien ò para el mal. Pero, en un examen más detenido podemos reconocer que la tecnología nunca es algo adonde el bien excluye el mal. Los dos efectos son simultáneos. Ora más para el mal, ora más para el bien, ora con efectos más inmediatos, ora más alejados, ora más directos, ora más indirectos. La tecnología no es ó bien ó mal. La tecnología es bien y mal al mismo tiempo como casi todo de lo humano.

Tecnología es bien y mal pero con una novedad sumamente importante. Como multiplicadora de algunas capacidades humanas y ahora con una multiplicación vertiginosa, las capacidades de hacer el bien y el mal con intensidades distintas (están geométricamente multiplicadas), al mismo tiempo, mismo cuando se piensa que es para el bien, o que se piensa que es para  el mal.  Peor cuando se piensa que es neutral, los efectos de mal y bien y de bien y mal están presentes de modo multiplicado. Eso nos permite concluir que la tecnología es una de las expresiones de nuestra humanidad y de nuestra radicalidad entrelazada en el bien y en el mal. Esto nos pone prevenidos contra la prisa de dar à la tecnología nuestro entusiasmo y nuestras mejores esperanzas ó ver la tecnología cómo una maldición bruta. La ambigüedad inscrita en nosotros está simplemente replicada y multiplicada en nuestros aparatos tecnológicos.

Esa es, probablemente, la característica más saliente de nuestra época, la tecnología sistémica adonde se conoce los procesos de avance y de revoluciones tecnológica en curtísimos períodos y por el cual los sistemas se mezclan continuamente.
 
El modo contemporáneo de la relación humana con la tecnología parece estar enmarcada por lo que Karl Marx llamó “hechizaccion” de nuestro hacer,  señal más que visible del efecto de alienación humana. Hay toda una simbología de la técnica que nos hace pensar que antiguos mitos como el del Prometeo, ò el del Golem, ó de tantos otros de un hombre producto del hombre poderoso y sin alma, otros ven ahí  hasta el anticristo. Interesante es notar que la filmografía actual retracta lo que puede ser una interpretación del futuro, filmes como Farenheit 451 (basado en un libro de Ray Bradbury), la serie Matrix , Resident Evil o Final Phantasy, La isla,  para citar algunos de los más conocidos. Las produciones artísticas son por lo general de tonalidad más negativa. Hay que atentar para la tecnificación de lo mágico en los filmes para ninños y adolescentes.

La relación humana con lo tecnológico no empieza ahora ó a cada nuevo implemento. Nuestra relación con  lo tecnológico se desarrolla como una historia con sus momentos claves tal como una narrativa casi mítica de luchas titánicas.

La ambigüedad original provoca en el ser humano sentimientos contradictorios sea de optimismo eufórico, sea de horror y de negación.

Además de eso, la tecnología desacraliza y sacraliza a sí misma. Según Jacques Ellul los dioses están siendo eliminados. Ya pasó el tiempo de los poderes no naturales. Por vivir en un ambiente cada vez más técnico, desarrollase el sentimiento de que lo espiritual es cada vez más desnecesario. El sagrado es dislocado para lo técnico como fondo de práticas shamánicas.  (ELLUL, 1968, p. 146).

Así es que la computadora acelera los procesos burocráticos y informacionales de la democracia es el mismo instrumento que puede llevar al uso que inhibe el pensamiento crítico. Lo mismo se puede decir de la televisión. Las relaciones cambian cuando podemos, por así decir, llevar el mundo en la mano y saltar de imágenes ó de pequeños informes sobre cualquiera que sea la esfera de interés.

La ambigüedad tecnológica se transfiere a la educación formal que progresivamente se articula con aparatos técnicos de experimentación y a los medios técnicos de comunicación, centros técnicos de memoria, de cálculos, ó de sistematización.

3. Técnica y educación
Observamos en las escuelas actitudes las más variadas respecto a la técnica cómo medio y ambiente de enseñanza. La articulación con el ambiente virtual es ya una realidad que cambia las relaciones educativas.  Los riesgos y las posibilidades son inherentes al proceso.

La manera como constituimos el mundo humano es hoy mediado por la tecnología. El modo de ver el mundo pasa en larga escala por la pantalla de la televisión ó de la computadora. Mucha imagen, mucha información, la mayor parte inútil, poca interpretación, poca análisis.

Los estudiantes son progresivamente estudiantes “massmediáticos”. Los maestros son gradualmente  ayudantes de busca de las fuentes, de interpretación, de contextualización.

La práctica educacional en la actualidad exige mucho más. La transformación en curso es más profunda que un proceso de perfeccionamiento de la escuela de la mitad del siglo pasado. El estudiante tiene otro perfil, el lenguaje se tecnificó, biblioteca ha cambiado con los aportes de la biblioteca digital, las fuentes de información en revistas es más digital con inmensos portales, y los instrumentales multimedia son en general ya obsoletos cuando llegan a la escuela. Ya tenemos tecnología para ofrecer  curso con participación de maestros que se quedan en otra parte del mundo y  intervienen en una asignatura ó cursos inter-universidades son ya realidad. (Ejemplos)

La escuela fue un lugar de reflexión y de crítica de los procesos sociales. Hoy casi no es más. Las demandas determinantes vienen del mercado. La necesidad en atender exigencias del mercado se sobrepone  paso a paso a demandas de compromiso social. La ciencia y la tecnología se insieren entre el sistema financiero mundial y las instituciones que se entremezclan a la maquina global. La articulación del sistema financiero como concluyente de la máquina global hace del sistema educacional un su-sistema  afluente.

No se trata, evidentemente, de contornar la renovación tecnológica. Pero somos advertidos sobre la necesidad  incontenible  de una crítica de los medios. El decline de la crítica y el avance de la inexorable tecnificación  tiende a producir seres humanos que buscan más que todo una integran a la maquina global. La reflexión se hace más cálculo y más instrumental. Los caminos son cortos para los fines. Se economiza  la reflexión y el examen detenido de textos, por ejemplo.

La crítica de los medios empieza por reconocer la tremenda fuerza de seducción de estos medios. El fascino que el tiene debe ser concientizado y explorado de modo que la pasividad ó neutralidad con la cual se opera ó se recibe la información sea quebrada. No se trata de “sufrir” los medios, pero de utilizarlos críticamente. Los medios ponen en acción una dialéctica entre lo que muestra y lo que oculta en los medios mismos y en los contenidos que transmiten. Los maestros necesitan preparación para esa utilización crítica.

Los medios pueden constituirse en instrumento de participación y de exclusión en la escuela, de democratización ó de autoritarismo, de imaginación ó de simple operación de repetición, de creación ó de alienación, de eficacia  para la vida ó de simple stress, etc. Esas ambigüedades se encuentran en la interacción de la escuela con la vida.

El nuevo mundo tiene promesas y formas de compensación inmediatas  que apelan profundamente al ser humano. Hay un mensaje hedonístico que controla la búsqueda humana de sentido. Los educadores son cometidos a una recreación de sus métodos con el fin de presentar  temas con contenidos de placer mediáticos inmediatos. La reflexión crítica es controlada por el efecto de placer o de displacer.

Pienso que vivimos una crisis en esa remodelación. Las escuelas buscan superar esa situación de conflicto por medidas tecnológicas que sin la suficiente reflexión crítica en su inserción mascara los síntomas.

Esas preocupaciones no deben esconder avances necesarios. No es posible retroceder en el tiempo ó mismo tratar de mantener lo bueno del pasado. No tenemos opción. Hay que conducir las transformaciones por una tomada de conciencia de lo que promueve la educación democrática y descubrir los modos de evitar efectos no deseables de la tecnificación.

Para los estudiantes y maestros es esencial que se mantengan vivas dos cosas:

1. El placer de aprender y de aprender a aprender, como se expresan algunos de lo documentos de la UNESCO.
2. En relación con la primera hay que se mantener la motivación profunda de enseñar y de aprender. Aquí hacemos una distinción entre motivación profunda y existencial y la motivación superficial basada apenas en estímulos externos. La motivación superficial hace de la técnica un sustituto, una compensación para la carencia de algo que viene de algo más central en la vida humana. Sin los estímulos la motivación superficial muere. En ese caso hay que mantener continuamente estímulos, y cada vez más fuertes y distintos para que la motivación se mantenga. En el caso de la motivación profunda esta se mantiene aun que el nivel de estímulos sean bajos.

Tomemos por ejemplo un modo de escuela que se expande hoy rápidamente. Hablamos de las formas de escuela mediática se da en forma de lo que llama hoy de enseñanza a distancia    (distance learning). La enseñanza a distancia no es algo nuevo. La Iglesia primitiva la utilizó con las cartas de Pablo ó de Agustín de Hipona.

Hoy ya levamos algunos años de ese tipo de enseñanza que todavía es objeto de desconfianza de muchos de los involucrados en el ó de aquellos  que todavía se rehúsan en aceptarlo. Creo que mucho de los perjuicios contra ese modo de enseñar viene por lo nuevo, por el modo distinto de la escuela tradicional. Hay muchas cuestiones y puntos de contestación que se justifican. Pero hay que se considerarlos puntos que le dan sustentación, tales como la democratización y extensión de la educación al pueblo más pobre. Evidentemente hay que considerar que ese modo de enseñar implica mucho más preparación para obtenerse eficiencia. Y se requiere mucho más consciencia de los medios y de someterlos a una crítica más detenida.  El equívoco es pensarlo como capaz de constituirse en alternativa para los cursos y currículos de la enseñanza tradicional. Las posibilidades de la enseñanza en distancia no fueran aun pensadas en su uso articulado con las escuelas y como sistemas complementares. Virtualmente podemos esperar que la enseñanza en distancia pasar por muchas innovaciones aun. La técnica implica modificarse los procedimientos para adaptarse a lo posible que trae, así como podemos esperar que la técnica sea ella misma transformada para aproximarse de lo más adecuado al uso humano crítico. Las experiencias con la educación a distancia son, al mismo tiempo, decepcionantes y llamativas.  La pluralidad es mucho más importante. Encontramos estudiantes de cursos a distancia con desarollos excepcionales. Hay avances didácticos entre los maestros que trabajan en este modelo. Al mismo tiempo los procesos evaluativos son aun deficientes. Lo cuantitativo de estudiantes puede llegar a números asombrosos. Ni todos los estudiantes tienen las habilidades, el interés, ó la motivación para esa modalidad. Pero no podemos olvidarnos que en la educación a distancia la ambiguedad es todavia más fuerte aún.

Conclusión
El humano es esencialmente técnico. Ya eso se nos hace más claro todavía. Pero la ambigüedad de los instrumentales técnicos nos asoma. Si no podemos pasar al largo de la tecnología tenemos la responsabilidad de una utilización más crítica en función de los cambios que produce en nuestro modo de ver el mundo, de los valores y del pensar mismo. La técnica no es neutral.

Vivimos en la época de los acoplamientos de sistemas complejos. El avance técnico de progresión geométrica se procesa por básicamente por ese acoplamiento de un sistema a otro, por decodificación de un sistema por otro. Los sistemas educacionales  son más resistentes a cambios. Pero ya es inevitable que sistemas nuevos sean conectados   al sistema educativo. Hubo una invasión tecnológica desde afuera para adentro de nuestras instituciones más caras. Los cambios son radicales. No hay posibilidad de seguir si no hay cambios.

Pero el ayuste entre los sistemas distintos se hace lentamente. Esto se debe más por la lentitud de lo institucional educativo para los cambios. Me perdonen los pedagogos pero en mi experiencia la pedagogía no es revolucionaria. Los grandes cambios pedagógicos advienen por crisis en el sistema. Mientras tanto  hay que esperar cambios más profundos en ese ayuste de sistemas tecnológicos con la educación. Esa tiende a ser mucho más globalizada de lo que es ahora. Podemos entrever sistemas de cooperación tecnológica y de personal de ámbito casi universal.

Hasta el momento los sistemas educativos no fueran suficientes para una interacción  efectiva con los cambios socio-tecnológicos. Los mundos que se forman por medio de lo tecnológico son un enorme desafío a los educadores. El espacio de formación de mundos por la educación formal disminuyó  drásticamente. Concomitantemente la juventud vive uno de los  tiempos más difíciles para su integración en el  mundo social.  Las formaciones sociopáticas y sicopáticas de inmensos contingentes de jóvenes documentan lo que nuestra época tiene de sorpresivo e desafiante al igual que de destructivo y terrorífico.

Todo parece indicar que vivimos un déficit de madurez ética y educativa para enfrentar lo que conocemos y lo que podemos hacer por la ciencia y la técnica. La ambigüedad hace camino en la máquina global.