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Carta de Montevideo a las Iglesias Metodistas e Instituciones Metodistas de Educación de América Latina en la V Asamblea General de ALAIME

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V ASAMBLEA GENERAL DE

ALAIME

 

JORNADAS DE  ACTUALIZACIÓN Y

FORMACIÓN DOCENTE

 

CARTA DE MONTEVIDEO

 

A las Iglesias Metodistas e

Instituciones Metodistas de Educación

de América Latina

 

“… santificad a Dios el Señor en vuestros corazones,

y estad siempre preparados para presentar defensa con

mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande

razón de la esperanza que hay en vosotros”.


 

(I Pedro 3: 15)

 

 

Reunidos en la ciudad de Montevideo, Uruguay, del 1 al de 3 de octubre, representantes de las Instituciones Educativas nucleadas en la Asociación Latinoamericana de Instituciones Educativas Metodistas de América Latina (ALAIME), reflexionamos acerca de “EL PAPEL ESPERANZADOR DE LA EDUCACIÓN METODISTA FRENTE A LOS CAMBIOS GLOBALES”

Participantes provenientes  de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, México, Panamá, Perú, Uruguay y USA, trabajamos en un fructífero intercambio de ideas, experiencias y proyectos pedagógicos de nuestras instituciones.

En ese contexto, nos hemos interrogado con honestidad acerca de cómo podemos proponer a nuestros estudiantes, docentes y demás integrantes de nuestras comunidades de aprendizaje, una formación que dé sentido a sus vidas de modo que todos ellos y todas ellas contribuyan activamente a la construcción social de la esperanza.

 

No deseamos que se confunda esperanza con optimismo. El optimismo es “por causa de”, sin embargo nosotros pensamos que la esperanza es “a pesar de”.

 

Las  señales y las condiciones, tanto sociales como económicas de esta época globalizada  son graves,  pero son semejantes a las vividas  por otras generaciones que nos precedieron y que han logrado confrontarlas y revertirlas. Estamos convencidos que corresponde a las familias, maestros y profesores de hoy, transmitir el mensaje de esperanza cristiana no solo a los estudiantes, sino también a toda la sociedad en la cual están presentes y trabajan las escuelas, colegios, institutos y universidades metodistas en América Latina.

 

En este tiempo de subjetividades colonizadas y esperanzas deshumanizadoras

impuestas por la ideología hegemónica, necesitamos más que nunca sostener la esperanza a partir del sentido de una vida que nos trascienda, es decir, una esperanza basada en valores sustentadores de la vida digna y plena para todos y todas.

 

Desde nuestra fe cristiana, hallamos la esperanza en la búsqueda del Reino de Dios y su justicia y en la figura señera de Jesucristo, quien da sentido a la obra del hombre y la mujer en todas las épocas – pero más aún en la globalizada – pues su amor nos incluye a todos y todas, más allá de nuestra etnia, nacionalidad, condición social, género o cosmovisiones culturales.

 

POR SU GRACIA ES POSIBLE LA TRANSFORMACIÓN  DE LAS

PERSONAS Y LAS NACIONES

 

Para ello,  nuestras escuelas, colegios, institutos y universidades deben renovar su vocación de educar para

-       la humanización del hombre y  la mujer,

-       orientar su sentido más profundo en la vida,

-        valorar permanentemente la creatividad, brindando espacios y oportunidades para su desarrollo

-        abrir horizontes a través de buenas experiencias y buenas prácticas sociopedagógicas, que  habiliten la construcción de la esperanza.

 

Educar la sensibilidad como un nuevo saber y la espiritualidad, constituyen el camino para promover el encuentro con lo nuevo, con nosotros mismos, con los otros, y con Dios nuestro Padre.

Compartimos nuestra reflexión, desde lo que experimentamos y vivimos en el marco ofrecido por ALAIME en su V Asamblea y Jornadas Docentes y en el camino, que unos continúan y otros inician, en la construcción de la  esperanza

Hacemos llegar nuestro fraterno y solidario saludo a todas las instituciones educativas e Iglesias Metodistas de nuestro continente latinoamericano y a toda la comunidad de hombres y mujeres que en ellas estudian o trabajan

¡Les invitamos a todos y todas a afrontar juntos, juntas y en armonía este desafío: sembrar la esperanza en el mundo!

 

Montevideo, octubre de 2009.